¿Tienes mentalidad de pobreza o de riqueza?
Querido lector,
Hoy quiero invitarte a una reflexión profunda:
¿Crees realmente que eres capaz de generar riqueza?
¿Te consideras un creador de valor, un inversionista que hace crecer lo que produce, o simplemente alguien que sobrevive a lo que la economía le ofrece?
En mi experiencia como mentor de Riqueza Total y en el mundo de las inversiones, he comprobado que la riqueza no empieza en una cuenta bancaria ni en una oportunidad de negocio; empieza en la mente.
El dinero es un reflejo de tus creencias, emociones y actitudes frente a él.
Como enseña T. Harv Eker en Los secretos de la mente millonaria, todos tenemos una huella de riqueza: una programación interna que define cómo pensamos, sentimos y actuamos respecto al dinero.
Y esa huella —si no la reconoces— puede ser tu mayor aliada o tu peor saboteadora.
¿Tienes mentalidad de pobreza o de riqueza?
Una mentalidad de pobreza ve el dinero con miedo o culpa.
Cree que es escaso, que corrompe, que divide.
Ve el éxito ajeno como amenaza y el propio como pecado.
Y en consecuencia, sabotea toda posibilidad de prosperar.
Una mentalidad de riqueza, en cambio, comprende que el dinero es energía, un medio, no un fin.
Entiende que generar valor y servir al mundo son los verdaderos caminos hacia la abundancia.

Como decía Viktor Frankl, “El éxito no se busca; llega como consecuencia de dedicarte a una causa que te trasciende.”




